No confundamos el cielo con las nubes
Conocí hace poco a un empresario exitoso, un colombiano trabajador, brillante, generoso. Cree en ayudar a los demás, en tender la mano, en no dejar a nadie atrás.
Cuando le pregunté por sus ideas, me dijo: “Soy socialista”.
Ahí entendí algo profundo: hay una confusión enorme en nuestra época.
Ayudar a los demás no es socialismo.
Tener sensibilidad social no es socialismo.
Ser empático, solidario, generoso o humano no es socialismo.
El socialismo no es un sentimiento.
El socialismo es un modelo económico y político.
Y ese modelo, en la práctica, empobrece, divide y destruye.
Déjame explicarlo con una imagen sencilla:
Si hoy el día está nublado y te pregunto de qué color está el cielo, muchos dirán: “gris”.
Pero eso es un error.
El cielo no es gris. El cielo siempre es azul.
Lo gris son las nubes.
Así pasa con nuestras ideas.
Confundimos la nube con el cielo.
Confundimos el ideal social con el socialismo.
Ayudar al necesitado es filantropía.
Compartir con quien no tiene es generosidad.
Tender la mano es nobleza.
Eso existe desde mucho antes del socialismo y existirá mucho después de que fracase.
El socialismo, en cambio, funciona así:
No crea riqueza. La redistribuye a la fuerza.
No persuade. Impone.
No inspira. Expropia.
Le quita a unos —mediante impuestos asfixiantes, regulaciones abusivas y controles— para repartirlo según criterios políticos, no humanos.
¿El resultado?
Menos inversión.
Menos empleo.
Menos oportunidades.
Más pobreza.
Más dependencia del Estado.
No confundamos el cielo con las nubes.
No confundamos el ideal social con el socialismo.
Porque cuando aclaramos la mirada, el futuro también se aclara.
“Cuando cambias la forma en que miras las cosas, las cosas que miras, cambian” Wayne Dyer.
César Mauricio Mejía Alzate
Abogado litigante y consultor jurídico
Mejía Abogados Cali
